Crecimiento, recesión, salir de la crisis favoreciendo el crecimiento,… son palabras muy corrientes hoy en día. Pero, ¿qué pasa con el desarrollo? Crecimiento = Desarrollo? ¿Cuál es la diferencia? Y sobre todo, ¿cuál utilizar y cuando?
Etimológicamente,…
- Crecimiento quiere decir = “acción de crecer, desarrollo” (vaya…)
- Desarrollo quiere decir = “acción de desarrollarse, de crecer (vaya otra vez…), pero también “acción de desplegar algo que esta encogido sobre si mismo.”
De hecho, vemos claramente una pequeña distinción que hace toda la diferencia.
Finalmente, el crecimiento, es el hecho de crecer, de cambiar de estado, de extender los límites “físicamente”, en el espacio,… cuando el desarrollo entiende que la cosa ya tiene su “forma inicial”, y que solo conviene desplegarla,… ¿optimizarla?
Si observamos la Naturaleza (llena de enseñamientos que poco vemos por estar centrados en nuestras “pequeñas personas y nuestro universo”), constatamos que, habitualmente, en un primer lugar, las cosas crecen: un niño toma su altura de adulto, una flor sale de su semilla para convertirse en un árbol, una larva que se transforma en un insecto,…
Luego, llega el estado de estagnación física. Aunque pueden estar simultáneos, cuando el crecimiento se para, el desarrollo, por su parte, puede seguir. Es lo que podríamos llamar “madurar”… como lo hace una fruta.
La especie humana ve sus generaciones progresar en tamaño, pero cada individuo detiene su crecimiento a un momento dado.
Un artista no añadirá siempre materia a su obra. Cuando esta habrá alcanzado su estructura final, se dedicará a los detalles, lo que le da toda su belleza.
Una flor crecerá, y luego, pasará a la eclosión, abriendo sus pétalos, ofreciendo al mundo toda su belleza.
Cuando hablamos de la economía, ella también necesita crecimiento… al principio. Pero como en cada ciclo, alcanzará un punto de desfase. ¿Por qué empeñarse en volver a verla crecer? Al contrario, haciendo esto, solo la confrontamos a sus límites, con el riesgo de verla fracasar. No forzamos una goma que alcanzó los límites de su flexibilidad… ¡porque, se rompe!
Aquí se sitúa la importancia del desarrollo. Cuando alcanzamos este límite, debemos aceptar el fin del crecimiento para poder pasar a la optimización. El sistema es lo que es, solo dará para más si lo mejoramos, en vez de llevarle hacia sus límites letales.
El beneficio no se hará con el volumen sino con la calidad, el detalle, la excelencia.
Un viejo maestro de artes marciales siempre será más peligroso que un joven fogoso. ¿Por qué? Simplemente porque, consciente de su estado, el anciano favorecerá la eficacia máxima con la energía mínima = será optimo.
Elabora, construye, empuja los límites físicos… y en un momento dado, haz fructificar, desarrollar, optimizar. Es así que pasamos al nivel superior cuando otros se quedan bloqueados con sus límites.
Johnny Halliday (cantante famoso francés), en una de sus canciones, dice: “un hombre no envejece, sino crece”.
Porque finalmente, aquí, crecer quiere también decir “madurar”.
Desear crecer de manera infinita es un concepto ilusorio porque va en contra de la Naturaleza. En un momento dado, deberemos pasar a un “otro nivel de crecimiento y de consciencia”, si queremos seguir nuestro camino, nuestra evolución.
Crezcamos y hagamos madurar nuestras sociedades, nuestras empresas,… Nuestras personas.
¡Pasamos al Desarrollo Sostenible para todo y todos!
Con el fin de ayudarte, y si lo deseas, puedes volver en esta página Web/Blog para compartir otras reflexiones… Estaré encantado de compartir contigo este camino del Desarrollo Personal de la Excelencia.
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David BARROSO






