Para « vivir nuestra vida”, ¿debemos “ganarla”?
Esta pregunta suena como un examen de filosofía. Pero como este asunto afecta a una buena parte de nosotros en nuestras sociedades, parece oportuno aclarar sus implicaciones.
Cuando hablamos de « ganar su vida » (“buscarse la vida”), se entiende percibir un « salario económico » en compensación de una actividad, llamada habitualmente “trabajo”. Gracias a esta retribución, podemos subvenir a nuestras necesidades primarias, y más, y de hecho, facilitar nuestra perennidad en este planeta. Esta actividad, como cualquier cosa, se puede interpretar bajo varios aspectos. Pero tendemos en privilegiar a menudo el “hecho de trabajar”, olvidando por la misma ocasión que también existe “el objeto del trabajo”.
El trabajo se limitará entonces, a un « modo »; como lo define su raíz popular latina: “tripalium” (“máquina con 3 palos” para inmovilizar los caballos con el fin de herrarlos, de aquí se inspiro un “instrumento de tortura” para los esclavos). De hecho, asociamos, en general, al trabajo una connotación de “pena y sufrimiento”. Además, en la Biblia, Dios castiga el primer pecado echando a Adam del Jardín del Edén y le obliga a cultivar a partir de este momento una tierra estéril: “Ganarás tu pan con el sudor de tu frente.”
Como el trabajo será “duro”, no importa la herramienta, a partir del momento que cumple con su tarea. La elegimos, no por la afinidad, el talento subyacente, el instinto,… el placer, sino más bien en función de su rentabilidad, de las oportunidades posibles o en por venir. Es un producto que responderá a la ley de la demanda y de la oferta. Pero, este producto, al fin y al cabo, somos NOSOTROS.
En los años 90 (y sé de que hablo), los jóvenes fueron impulsados en formarse al “comercial”, porque había (y habría) oportunidades de trabajo en la venta, el marketing,… Pero, ¿qué hacemos con lo que les interesa realmente, sus talentos, sus ganas,…? Y como todo, los ciclos pasan, y en los años 2000 (impulsado por el famoso “bug” que nunca ocurrió), es la informática que presenta las mejores “oportunidades”.
Obviamente, los jóvenes eligen la vía del momento, que “está de moda”. Andan lo mejor que pueden, experimentando éxitos y fracasos, aprendiendo de estos últimos, para finalmente hacer este camino, recibir el “Salario Económico” y “ganarse la vida”.
Gracia a esto, podemos subvenir a nuestras necesidades, y, ¿por qué no?, conseguir bienes, estados,… más o menos en acuerdos con nuestros valores, ganas, placer. De una cierta manera, este trabajo “alimentario” empieza a elevar su nivel de sentido. Pero a menudo, eso se queda muy episódico, puntual.
Steve Jobs decía:
“¿Si hoy fuera el último día de mi vida, me gustaría hacer lo que estoy a punto de hacer?”
Amar da Sentido a lo que hacemos, a nuestra vida. Y el Amor es una emoción que te energiza. Cuando hacemos algo que nos gusta, recibimos, antes de todo, una satisfacción, felicidad, placer, sensación de utilidad,… un “Salario Emocional” mucho más intenso que el “Salario Económico”.
En la película « Una Noche en el Museo 2 », Ben Stiller encuentra la clave de la Felicidad:
“Hacer lo que queremos con la gente que queremos”.
Obviamente, en nuestras sociedades de consumo, no todo es perfecto, y es difícil de estar constantemente en la cultura del Amor, y de vivir con un « Salario Emocional ». Pero le daremos un carácter más humano si integramos también una buena parte de “Salario Emocional”.
No necesitamos « ganarnos la vida » porque nos la han regalado ya nuestros padres. Ahora, es una herencia demasiada valiosa para desperdiciarla. Y por eso, es nuestra responsabilidad preservarla. Como la leña que ponemos en la hoguera, existen varios tipos de combustibles. Tratar de utilizar la leña que, además de “calentarnos”, nos proporcione este suave calorcito del “Salario Emocional”; el que nos vincula con nuestra “Misión de Vida”, nuestra “Leyenda Personal”, lo que consideramos como la razón por la cual estamos en esta Tierra, lo que da el mayor Sentido a nuestra Vida.
« Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.”
Oscar Wilde
Fórmula de Oro:
« Salario Económico » + « Salario Emocional » = Vivir su Vida > Ganar su Vida
¿Y tú? ¿Cómo llevas tu fórmula?
Y si lo deseas, puedes volver en esta página Web/Blog para compartir otras reflexiones… porque mi Fórmula de Oro responde a mi Misión = Contribuir a un Mundo más Harmonioso.
Puedes consultar algunos ejemplos de mis “salarios emocionales” en la parte: “son ellos quien lo dicen…”: http://www.caminocoaching.eu/el-camino/caminocoaching-que-es/quien-soy/que-hago/como-lo-hago/son-ellos-los-que-dicen/
Por lo demás, ya sabes cómo y dónde encontrarme:
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David BARROSO


